Sociedad de Periodistas Ambientales
Fuente de información para periodistas investigando el medio ambiente
Central Nuclear de Veracruz opera fuera de las normas internacionales

Investigación sin precedente

* La emisión de radiaciones genera enfermedades en el ser humano

Olga Rosario Avendaño

Desde el inicio de sus operaciones hace 18 años, la Central Nuclear de Laguna Verde (CNLV), en el estado mexicano de Veracruz, desecha materiales radioactivos a las aguas del Golfo de México y al ambiente en general. Conocidos como radionúclidos antropogénicos, estos materiales podrían estar causando en el ser humano enfermedades hereditarias y diversos tipos de cáncer, así como de piel, pulmón, tiroides, estomago y sangre. Esto se dio a conocer el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Bernardo Salas Mar.

Esta afirmación deriva de documentos oficiales y trabajo de campo realizado en su investigación "Análisis radiológico de muestras ambientales en algunos puntos de la costa del Golfo de México y costa de Quintana Roo", para lo que ha recorrido gran parte del litoral mexicano oriental.

La investigación es sin precedente en el país. Su resultado fue aceptado para su presentación en la Novena Conferencia Internacional en Métodos Analíticos Nucleares en las Ciencias de la Vida, con sede en Lisboa, del 7 al 12 de septiembre de 2008. El trabajo también fue admitido al Décimo Segundo Congreso Internacional de la Agencia Internacional de Protección Radiológica con fecha del 19 al 24 de octubre de 2008, en Buenos Aires.

Central Nuclear de Laguna Verde. Foto: Archivo.
Durante el muestreo realizado con un equipo de colegas de la Facultad de Ciencias del Departamento de Física de la UNAM, los investigadores encontraron radionúclidos antropogénicos del Cobalto-60 y el Cesio-137 en aguas frente a Laguna Verde, debido a que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no opera la central nuclear de acuerdo con las normas establecidas por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares, señala Salas Mar.

La asociación (WANO, por sus siglas en inglés) es un organismo independiente sin fines de lucro establecido por las repercusiones del accidente de la central nuclear de Chernobyl en 1986, que tiene el objetivo de mejorar la seguridad de todas las plantas de energía atómica a través de medidas tales como normas voluntarias.

Los radionúclidos antropogénicos son átomos inestables producidos por la actividad humana en plantas nucleares y medicina nuclear. Los radionúclidos emiten rayos gama y radiación ionizante. Cuando escapan al ambiente por accidente o mal manejo de los desechos, pueden causar envenenamiento o contaminación por radiación en los seres vivos, con las consecuencias por la salud arriba mencionadas. La exposición continua o en grandes cantidades a esta radiación crea mayores riesgos, pero el simple hecho de su existencia genera serias preocupaciones.

Estos radionúclidos antropogénicos son producidos por la planta que genera 3.6 por ciento de la electricidad para México, "de acuerdo con la información que han proporcionado algunos altos mandos de esa central nuclear, quienes están preocupados por el mal manejo que realiza el ingeniero Rafael Fernández de la Garza, gerente de la central nucleoeléctrica", dice Salas Mar.

Fernández fue sancionado por la Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo (Secodam) con la suspensión por un año de su puesto de trabajo por graves "irregularidades", encontrados a fines de los años 90, de su parte y de una docena de altos mandos de la CNLV. Nunca le fue impuesto el castigo porque se había cambiado de empleo con anticipación. Después, fue reinstalado al frente de la central, en donde sigue, no sin haber sostenido públicamente en una carta publicada en la revista semanal Proceso: "Como simple precisión, debo indicarle que la investigación realizada por la Secodam determinó únicamente sanciones administrativas, ya que no detectó daño patrimonial y mucho menos actos de corrupción".

Sin embargo, los documentos internos de la CNLV que obran en manos del equipo de esta redacción manifiestan que la planta nuclear opera fuera de los parámetros de la normatividad voluntaria de la WANO. Por ejemplo, en el mes de agosto del año 2000, los reactores trabajaron al ritmo de 6 mil 304.6 micro curias por segundo, es decir 2 mil 100 por ciento arriba del límite admitido por el propio gremio. El parámetro de la "confiabilidad del combustible" contempla como normal y aceptable la operación al ritmo de hasta 300 micro curies por segundo. De otra manera, se arroja al ambiente radionúclidos antropogénicos, malignos para el ser humano.

Fernández sostiene públicamente que la central es segura y los críticos solo buscan ensuciar su reputación por fines personales.

Pero Salas Mar evoca no solamente la amenaza a la salud humana, sino también a la biodiversidad y la economía. Estos materiales sueltos por la referida nucleoeléctrica, también "provocan daños a los peces", dice. "A esas aguas contaminadas arriban estos animales, porque les atrae el agua caliente que generan los reactores; por lo tanto entran a comer ahí y si las personas consumen este tipo de productos, pues ingresan a la cadena alimenticia y les provoca daños a su salud". La pesca es una fuente importante de ingresos y alimentos en la zona de Laguna Verde.

Para llegar a sus conclusiones, ha sido necesario recorrer el país de arriba hacía abajo, de la frontera norte hasta la frontera sur. Los científicos tomaron diversas muestras en las playas de los estados de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, para realizar análisis comparativos y determinar con fundamentos si en esos lugares donde no tienen plantas nucleares han aparecido este tipo de radionúclidos antropogénicos. Se han tomado muestras de agua, arena de mar y sedimentos en las distintas playas que abarca su investigación. Hasta el momento la respuesta es negativa: sólo aparecen en las cercanías de Laguna Verde.

Sin presupuesto y con permisos negados para hacer investigación

Salas Mar lamentó que haya poco presupuesto para la investigación en el país, situación a la que se han tenido que enfrentar en este proyecto.

Dijo que debido a la gran extensión territorial de este litoral y a la falta de vías de comunicación o al mal estado de éstas, pero sobre todo al reducido presupuesto, no han podido realizar la cantidad de muestreos que les hubiera gustado.

También se han enfrentado a la falta de colaboración de las instituciones para obtener los permisos correspondientes e ingresar a la Laguna Salada, donde la central nuclear desecha sus líquidos.

Agregó que desde el inicio de este proyecto han notificado al Almirante Francisco Sainez de la Secretaría de Marina la intención de ingresar a la Laguna Salada, y que se trata de un área de acceso público. El permiso les ha sido negado sin explicación, "a pesar de enfatizar que no pretendemos ingresar a la propiedad de la CFE", comenta Salas Mar.

El investigador mencionó que el programa de colección de muestras se realiza durante las cuatro estaciones del año para observar los cambios que pudieran darse en la composición del medio debido a la emigración de las arenas de la playa, a la gran cantidad de flora marina que el mar arroja a la playa en determinadas épocas del año y otros factores ambientales.

El laboratorio donde se realizan las investigaciones cuenta con la certificación para operar como usuario de material radiactivo con fines de investigación, de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS), que es el órgano regulador en México en materia nuclear.

Este trabajo les ha permitido a los investigadores construir una base de datos de los radionúclidos naturales y antropogénicos, con el objetivo de continuar los muestreos y análisis de manera exhaustiva para realizar la "Caracterización Radiológica de la República Mexicana".

Los radionúclidos naturales son los átomos que emiten radiación sin la intervención humana y son presentes en todos los paisajes.

El proyecto, que inició en el año 2005 y que pretende concluir en el 2009, se realiza con recursos del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la Dirección General de Apoyo al Personal Académico de la UNAM.

Salas Mar invitó a la comunidad científica a sumarse para que de manera conjunta hagan un plan que permita la colección de muestras en el punto de descarga de los efluentes líquidos, sin invadir la propiedad de la CNLV, lo cual permitirá conocer las concentraciones presentes de los radionúclidos liberados.

Dijo que también se pueden realizar muestreos en la Laguna del Llano y en otros puntos aledaños a esta central nuclear, pudiéndose ampliar el muestreo a flora y fauna de la región.

Consideró fundamental que para este muestreo participen instituciones mexicanas con experiencia en este tipo de estudios tales como la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS), el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ), el Laboratorio Estatal de Salud Pública del Estado de Veracruz, la CFE y la UNAM.

De acuerdo con información de la CFE, la Central Laguna Verde cuenta con dos unidades generadoras de 682.5 megawatts cada una. La Secretaría de Energía otorgó las licencias de operación comercial a la unidad 1 el 29 de julio de 1990 y a la unidad 2 el 10 de abril de 1995. Es la única central nuclear en el país.


The Society of Environmental Journalists
P.O. Box 2492 Jenkintown, PA 19046
Telephone: (215) 884-8174 Fax: (215) 884-8175

sej@sej.org

© 1994 Society of Environmental Journalists
The SEJ logo is a registered trademark ® of the Society of Environmental Journalists. Neither the logo nor anything else from the sej.org domain may be reproduced without written consent of the Society of Environmental Journalists.